Algunos fundamentos del maoismo

Por el Consejo Editorial

LO FUNDAMENTAL DEL MAOÍSMO ES EL PODER, comenzamos aquí.

Maoísmo es la tercera y superior etapa del marxismo; es la etapa actual. La lucha de clases ha producido la ideología del proletariado internacional, primero como marxismo, luego como marxismo-leninismo y hoy como marxismo-leninismo-maoísmo. Tiene tres partes componentes e integrales. Las enumeramos en orden: Filosofía Marxista, Economía Política Marxista y Socialismo Científico. La ideología surge con Marx y posteriormente es desarrollada por Lenin y Mao. Por lo tanto, concluimos que 1) puesto que es una etapa superior que contiene las etapas anteriores, y 2) que es la etapa actual por la que estamos pasando, debe entenderse principalmente como Maoísmo, que debe ser el comandante y guía de la Revolución Proletaria Mundial. Provoca una oposición rabiosa porque constituye el gran desafío al orden actual de las cosas.

Esta doctrina ha tenido que luchar por cada avance a lo largo de su existencia. La intensidad de los ataques de la clase dominante contra el marxismo, hoy el maoísmo, existe en todas las áreas de la sociedad, desde los campus universitarios hasta los representantes de la clase dominante en el gobierno, y dentro de la propia clase trabajadora. Esto se debe únicamente a su rápido éxito en la historia humana: desde el surgimiento del marxismo en 1848 con el Manifiesto del Partido Comunista, las grandes masas se han apropiado de él en un intento de liberarse del opresor, un hecho que ha intensificado los ataques. Su éxito, y el hecho de que sea la única ideología exitosa en hacer la revolución, significa que debe ser atacado ferozmente en todas las esferas.

Su éxito también condujo a ataques surgidos desde dentro y a ataques revestidos de un falso maoísmo. El revisionismo surge desde dentro de la revolución proletaria y dentro de las organizaciones revolucionarias proletarias. Estos ataques internos contra el marxismo se presentan como revisiones necesarias de la doctrina, afirmando que las nuevas condiciones hicieron necesario eliminar o negar la filosofía, la economía política y el socialismo científico, así como eliminar o negar el papel de la violencia revolucionaria y de las masas en el proceso de hacer historia. Desde entonces, esta teoría de la necesidad de revisar los principios fundamentales ha sido denominada revisionismo. No es más que un reflejo de la lucha de clases dentro de la revolución proletaria. El revisionismo expresa la superación del marxismo en interés del capitalismo mientras afirma representar al propio marxismo. Este es el principal peligro porque los ataques contra el marxismo se hacen pasar por marxismo; es una contradicción interna al movimiento revolucionario que lo confunde y divide, preparándolo para ser derrotado desde fuera, ya sea mediante la conquista o la capitulación, o incluso llegando a convertirse en la nueva clase capitalista en el poder, como ocurre hoy en China.

La violencia revolucionaria no puede eliminarse del marxismo, porque es omnipotente. Mientras existan clases en cualquier parte del mundo, existirá un tipo de violencia para mantener la sociedad de clases y otro para derrocarla. La violencia revolucionaria es absolutamente necesaria para hacer la revolución. El Presidente Mao define la revolución como un acto violento en el que una clase derroca a otra y, a su vez, se defiende mediante la violencia. Estableció una ley: el poder político nace del cañón de un fusil, y todos los marxistas deben comprender este hecho. Marx estableció que los trabajadores serán la partera de la nueva sociedad y explicó que no ofrecerán ninguna disculpa cuando llegue el día de llevar el terror rojo a la clase capitalista. Por lo tanto, el marxismo no puede separarse del derrocamiento violento de la vieja sociedad y del modo de producción que la crea.

La cuestión de la lucha de clases violenta es donde el Socialismo Científico Marxista rompe con el Socialismo Utópico. El marxismo comprende el proceso histórico del cambio social a través de la lucha de clases, en última instancia mediante luchas de clases violentas que producen cambios a grandes saltos. Fue el Presidente Mao quien estableció con mayor claridad la omnipotencia de la violencia revolucionaria: somos defensores de la omnipotencia de la guerra revolucionaria; esto es bueno, es marxista; las armas de los comunistas crean el socialismo; solo mediante el poder de las armas pueden la clase trabajadora y las masas trabajadoras derrotar al enemigo armado; todo surge del cañón de un fusil; solo con las armas en las manos puede transformarse el mundo entero. El Presidente Gonzalo lo aclara magistralmente: la revolución establece el mar de masas armadas, y cuando todas las masas estén armadas no quedará explotación alguna sobre la tierra. Concluimos que la violencia revolucionaria continuará hasta que el mundo entero entre en la sociedad comunista eternamente luminosa.

Fundamental en el Maoísmo es el poder político, es decir, el poder político para el proletariado, dirigido por el Partido Comunista, conquistado y defendido por sus fuerzas armadas mediante la violencia revolucionaria. Todo, sin excepción, se hace en esta etapa de la historia humana con el objetivo del poder político en mente, en función de esta tarea necesaria. Los maoístas no actúan bajo ninguna otra motivación; el poder lo es todo: sin él, todo es ilusorio.

Con esto en mente, entendemos que, para el marxismo, la clase no puede llegar al poder ni mediante golpes de Estado ni mediante elecciones. La clase tiene que participar en la toma del poder; tiene que destruir el viejo Estado y reemplazarlo por el nuevo. El Estado es el principal medio del dominio opresivo de la minoría de explotadores sobre la mayoría de los trabajadores, y su principal fuerza para impedir su derrocamiento son sus fuerzas armadas represivas. El viejo Estado utiliza las elecciones para legitimar su dominio, para garantizar que la gente lo considere neutral y abierto a la transformación desde dentro. Todos los Estados representan el aparato organizado y armado del dominio de clase; el Estado de los explotadores debe ser destruido y reemplazado por el Nuevo Estado, el Estado de los trabajadores, la dictadura del proletariado. Son muchos años de lucha de clases violenta los que forjan a la clase para conquistar el poder y defenderlo, para administrar toda la sociedad, apoderándose de los medios de producción y desarrollándolos.

La destrucción del viejo Estado, la conquista y defensa del poder político, el establecimiento del Nuevo Estado, etc., se llevan a cabo mediante la violencia revolucionaria ejercida por la clase y las grandes masas. Las masas deben ser movilizadas y dirigidas para lograrlo; no existe otro camino y eliminar el papel de las masas es revisionismo. Para que los oprimidos obtengan un poder político real deben luchar, y su lucha los transformará de una posición relativamente débil frente a su enemigo abrumador, a una posición relativamente igual frente a su enemigo, a una posición relativamente fuerte y, de hecho, imparable frente a él. Pueden y deben morder al enemigo bocado a bocado, y no de un solo golpe. Que las masas del pueblo lleven a cabo semejante estrategia militar es el mayor logro del materialismo dialéctico aplicado, ofrecido por el Presidente Mao, quien lo establece como guerra popular. La guerra popular es la estrategia militar del proletariado; es universal para todo tipo de países y todo tipo de revoluciones, ya sean de nueva democracia o socialistas. La guerra popular es la estrategia para conquistar y defender el poder político.

Nada de esto es posible sin la dirección del Partido Comunista. Sin el Partido Comunista nada es posible. Es el eje de todo; es una formación militar, el “Estado Mayor” según el gran Lenin. Por lo tanto, es un Partido armado. Siguiendo la ley de la contradicción, entendemos que el Partido es donde convergen los pocos y que acumula masas a grandes saltos, mediante los saltos ofrecidos por la guerra popular. Se convierte en un Partido de masas únicamente a través de este proceso y de ningún otro.

En todos los países donde el Partido ha sido liquidado debido al revisionismo o apartado de su puesto en la revolución, debe ser reconstituido. En cualquier lugar donde nunca se haya establecido, debe ser constituido. Esto debe quedar muy claro porque es la tarea principal de todos los revolucionarios en tales países. Nada está por encima de esta tarea, y todo trabajo, sin excepción, debe servirla. La tarea principal, ante todo, es la reconstitución del Partido Comunista de los Estados Unidos. La reconstitución se realiza con el Primer Congreso Nacional del Partido Comunista; culmina con el inicio de la guerra popular. Por lo tanto, hemos establecido que: el Partido debe ser reconstituido como el partido maoísta militarizado, construido alrededor del fusil, un paso necesario para conquistar y defender el poder, avanzando hacia el mar de masas armadas; por lo tanto, debe construir a su alrededor el ejército y el frente unido, que se desarrolla hasta convertirse en el Nuevo Estado. O, como el Partido Comunista del Perú delineó correcta y magistralmente en 1988 (énfasis original):

“Los tres instrumentos. El problema de la construcción de los instrumentos de la revolución plantea al Partido la comprensión de la interrelación del Partido, el ejército y el frente único; y, comprender y manejar la construcción interrelacionada de los tres en medio de la guerra o en el mantenimiento del nuevo Estado basado en el poderío del pueblo armado expresa una justa y correcta labor de dirección. La construcción se guía por principio de la justa y correcta línea ideológica lo decide todo, y es sobre esta base ideológico-política que simultáneamente se desarrolla la construcción organizativa, en medio de la lucha entre la línea proletaria y la burguesa y en la tempestad de la lucha de clases, principalmente de la guerra, como forma principal de lucha ya sea actuante o potencial.

En cuanto al Partido, el Presidente Mao parte de la necesidad del Partido Comunista, de un partido de nuevo tipo, un partido del proletariado, hoy diríamos un partido marxista-leninista-maoísta; un partido cuyo objetivo es conquistar el Poder y defenderlo, por lo cual está indesligablemente ligado a la guerra popular, ya sea para iniciarla, desarrollarla o librarla para defenderse; un partido sustentando en las masas ya sea por la propia guerra popular que es guerra de masas o del frente único que siendo frente de clases se basa en las masas mayoritarias. El Partido se desarrolla y cambia según las etapas de la revolución y los períodos que aquellas tengan; y el motor de su desarrollo es la contradicción concretada en su seno como lucha de dos líneas, entre línea proletaria y línea burguesa o no proletaria en general, en esencia y principalmente una lucha contra el revisionismo. Esto lleva a la importancia decisiva de la ideología en la vida partidaria y al desarrollo de campañas de rectificación que sirvan al mayor ajuste de todo el sistema de organizaciones partidarias y la militancia a las líneas ideológicas y políticas justas y correctas, en función del predominio de la línea proletaria y el mantenimiento de la dirección partidaria en sus férreas manos. El Partido sirve al establecimiento del Poder del proletariado, ya sea como clase dirigente de la Nueva Democracia [en EE. UU., socialismo — Editores] y principalmente a la instauración de la dictadura del proletariado, su fortalecimiento y desarrollo para mediante revoluciones culturales conquistar la gran meta final, el comunismo; por eso el Partido tiene que llegar a dirigir todo omnímodamente.”

Comprender el concepto de Partido es fundamental en todo momento. El Partido es el vehículo mediante el cual la sociedad comunista se convierte en realidad. El alma del comunismo es el internacionalismo, sin el cual estaríamos en bancarrota, seríamos reaccionarios y careceríamos de alma. El proletariado es una clase internacional; estratégicamente hablando, no tiene nación y es la única fuerza capaz de obtener la liberación de todos. Por lo tanto, el internacionalismo es necesario. El tema del internacionalismo parece, en apariencia, no ser controvertido, pero en esencia existe un internacionalismo real y uno falso. El gran Lenin expresó que “se convierte, por tanto, en un deber del partido proletario, con mayor urgencia aún, contraponer clara, precisa y definitivamente el internacionalismo de hecho al internacionalismo de palabra”. Establece el internacionalismo no solo como principio, sino como práctica. Solo existe un tipo de internacionalismo real y Lenin lo expresa así (énfasis original): “Existe un único tipo de internacionalismo real, y es trabajar de todo corazón por el desarrollo del movimiento revolucionario y de la lucha revolucionaria en el propio país, y apoyar (mediante propaganda, simpatía y ayuda material) esta lucha, esta y solo esta línea, en todos los países sin excepción”.

Sobre la base del principio anterior, Lenin transforma la guerra imperialista en una guerra civil, una revolución, una guerra popular en su esencia. Establece dos tipos de falso internacionalismo: 1) el socialchovinismo que apoya al propio país en una guerra imperialista; 2) el centrismo que vacila entre el socialchovinismo y el internacionalismo real. Los primeros son verdaderos enemigos de clase y los segundos están corrompidos por la rutina: se convierten en legalistas, atrapados en el electoralismo, blandos y débiles. La característica distintiva del internacionalismo real es su ruptura decisiva con el socialchovinismo y el centrismo. El internacionalismo no puede existir sin abrazar primero el principio de la violencia revolucionaria, la comprensión en los países imperialistas de que el principal enemigo está en casa y, por supuesto, hacer la revolución. Esto significa enfrentarse a todas las formas de pacifismo y “patriotismo” que sirven a la clase dominante imperialista.

Los individuos son una cosa, las clases son otra: ciertas políticas pertenecen a ciertas clases y el internacionalismo solo puede realizarse con la política proletaria al mando. El gran Lenin mostró que “el proletariado lucha por el derrocamiento revolucionario de la burguesía imperialista; la pequeña burguesía lucha por la “mejora” reformista del imperialismo, por adaptarse a él, mientras se somete a él”.

Como clase internacional con intereses estratégicos compartidos, la revolución proletaria en cualquier país no permanece aislada. Forma parte de la Revolución Proletaria Mundial. El alma del comunismo significa, por lo tanto, formar parte de la revolución proletaria mundial y estar a su servicio, luchando en un frente específico, haciendo la revolución en el propio país; y hoy, en EE. UU., esto significa que, para ser internacionalista, no solo hay que oponerse a los crímenes imperialistas, sino luchar por la reconstitución del Partido Comunista de los Estados Unidos, que es el centro del trabajo revolucionario y su dirección absoluta. Sobre esta base, los comunistas de todo el mundo luchan contra la dispersión de fuerzas, contra el revisionismo en el Movimiento Comunista Internacional y por la reconstitución de la Internacional Comunista.

Un gran salto en este proceso ocurrió el 26 de diciembre de 2022 con la realización de la Liga Comunista Internacional, que representa a la Izquierda y guía a todos como el centro creciente. Es deber de todos aquellos que seriamente impulsan la revolución socialista en casa apoyar este esfuerzo, culminación de muchos años de dura lucha de dos líneas, preservar su unidad, aumentar sus fuerzas y profundizar su trabajo de propagación de su mensaje.

Hacer la revolución en casa es internacionalismo aplicado; es imposible sin comprender la etapa específica por la que debe avanzar. Para el tercer mundo, que se erige como el único centro de la Revolución Proletaria Mundial, donde se concentran las grandes masas en cantidades abrumadoras, la tarea es llevar a cabo la revolución de Nueva Democracia. Ir contra esta tarea o intentar reemplazarla con otras tareas cae en el servilismo al imperialismo y al revisionismo. El Presidente Gonzalo lo expresó así:

“Consideramos que existen tres contradicciones fundamentales en esta situación de perspectiva en que nos estamos desenvolviendo: primera y principal contradicción, entre naciones oprimidas, por un lado, y superpotencias imperialistas y potencias imperialistas, por otro lado, -aunque sea redundancia, preferimos enumerarlas de esa manera para que quede claro-; tal contradicción se resuelve mediante la revolución democrática a través de la guerra popular. Una segunda contradicción fundamental es proletariado-burguesía, ésta se resuelve a través de revoluciones socialistas y revoluciones culturales proletarias, también mediante la guerra popular, reitero, considerando el tipo de revolución y las condiciones específicas de cada país. Una tercera contradicción es la interimperialista, entre las superpotencias, entre las superpotencias y potencias imperialistas, y entre las propias potencias imperialistas; esas contradicciones entre ellos, se resuelven a través de agresiones, de guerras imperialistas, y tienden a definir la hegemonía de dominio sobre el mundo a través de una III Guerra Mundial.”

Mientras que las revoluciones más avanzadas surgirán en las naciones oprimidas, donde las grandes masas están más concentradas, la revolución sigue siendo históricamente necesaria en los países imperialistas. La situación revolucionaria mundial se desarrolla de manera desigual. Las tres contradicciones enumeradas por el Presidente indican que la revolución es la tendencia principal de hoy y que, con el desarrollo de las tres contradicciones principales, siendo la existente entre el imperialismo y las naciones oprimidas la más importante, las condiciones se vuelven más favorables para la revolución socialista en los países imperialistas.

La revolución socialista significa dictadura del proletariado, un nuevo modo de producción en el que los trabajadores poseen los medios de producción y la economía se planifica en función del bienestar social. En esta sociedad, las contradicciones de clase entre los trabajadores y la antigua clase dominante no desaparecen, sino que se vuelven más agudas. Esto hace necesaria la continuación de la revolución socialista bajo la dictadura del proletariado, mediante revoluciones culturales repetidas, con las cuales el armamento gradual de las masas impide la restauración del capitalismo.

La revolución socialista se lleva a cabo bajo la dirección del Partido Comunista y de la clase trabajadora; específicamente, el proletariado es tanto la fuerza fundamental como la fuerza dirigente. El Partido Comunista, mediante la construcción concéntrica de los tres instrumentos, moviliza a las masas para llevarla a cabo, con el Ejército Rojo realizando el trabajo de masas del Partido, mediante el cual las masas son movilizadas cada vez más para llevar a cabo el Programa del Partido.

Solo en la sociedad socialista la productividad puede lograr saltos y derrotar, golpe a golpe, las atrocidades de la vieja sociedad. Es la condición previa necesaria para la emancipación de toda la humanidad, realizada mediante la eliminación de la sociedad de clases, la sociedad comunista dorada y eternamente luminosa.


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