Corresponsal Obrero de Hoteles
Mi experiencia en trabajar en servicio de limpieza en el Best Western en Memphis, TN es muy cansada y estresante. La gerencia exige que trabajemos más de ocho horas, sin pagarnos horas extra ni valorar nuestro esfuerzo. El hotel tiene poco personal, y los pocos que trabajamos aquí tenemos que hacer todo el trabajo.
Mis compañeras y yo hemos trabajado alrededor de 20 años en este hotel y todavía estamos ganando $15 la hora y trabajando 11 horas todos los días. Frecuentemente nos piden que vengamos en nuestros días libres. Ahora, la nueva idea de los dueños es que durmamos en el hotel para poder empezar a trabajar a las 3 de la mañana, violando nuestro derecho a irnos a casa después del dia laboral para descansar y ver a nuestras familias.
No nos dan bonos ni nos motivan. Cuando nos dicen que nos van a dar un aumento, es solo de $0.25. La última vez que recibí un aumento fue hace dos años.
Como housekeepers, hemos vivido muchos incidentes.
Hace tres años, un hombre murió dentro de su habitación y la gerencia tardó 15 días en hacer algo al respecto, a pesar de nuestras quejas. Él había estado viviendo en el hotel por muchos años. Un día dejamos de verlo por el edificio y empezó a oler horrible en su piso. Lo reportamos de inmediato pero la gerencia y el personal de recepción no escucharon, y en cambio esperaron dos semanas hasta que el olor fue insoportable. Cuando revisaron dentro de su habitación, encontraron su cuerpo descomponiéndose.
Un día, mi jefa me llamó a la oficina después de que la recepcionista le dijera que yo quería tomar una propina que un huésped había dejado. Me dijo que me podían suspender por eso, y amenazó con meterme en problemas con ICE [Servicio de Inmigración y Control de Aduanas] cuando arregle mis papeles. Se lo conté a mis compañeras, y ellas me dijeron que si la gerencia me suspendía, ellas se irían conmigo. Le dije a la dueña que yo no era culpable pero que me avisara si planeaba cumplir con sus amenazas. Al final, me dijo que me creía y no pasó nada.
Los cuartos de lavandería carecen de ventilación adecuada. A veces el calor sube por encima de los 100 grados, y cuando la secadora está encendida se siente como 110 grados.
Los dueños no quieren gastar dinero en artículos esenciales. Además de tanta presión, no tenemos suficientes suministros de limpieza ni colchas. Tenemos que perder tiempo esperando que la ropa de cama salga de la lavandería, lo que hace que tardemos más en entregar las habitaciones, y más en salir del trabajo.
En un tiempo éramos unas 12 trabajadoras, y hoy solo quedamos unas cinco. Todas se han ido por los mismos problemas: por no pagar bien, y por querer que trabajemos más.
Después de tantos años de trabajo no valorado, mi salud se ha deteriorado. Los doctores dicen que tengo artritis en los brazos, y he desarrollado ansiedad por la presión del trabajo.
Estamos buscando corresponsales obreros: cajeros, conductores, enfermeros, trabajadores de la construcción, personal de limpieza, empleados de almacén—cualquier persona que quiera informar sobre lo que realmente está pasando en su lugar de trabajo. Comparte una historia, una denuncia, una victoria o una lucha. Te ayudaremos a convertirla en una noticia. Contáctanos en theworkerpaper@proton.me.
Foto: Harrison Keely / Wikimedia Commons.
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