Delación, Rectificación y el Caso de los Activistas Anti-ICE de Prairieland

El asunto de cómo lidiar con los soplones ha generado cierta controversia durante el último mes en torno al caso de los activistas anti-ICE de Prairieland, después de que una acusada que al principio cooperó con el estado y delató a otros activistas luego afirmara que dejó de soplar, y fuera condenada a décadas de prisión junto con ellos.

Antecedentes

El gobierno sentenció a 15 personas a prisión por cargos de terrorismo doméstico en conexión a una manifestación con ruido que tuvo lugar afuera del centro de detención de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Prairieland, Texas, el 4 de julio de 2025. Más de la mitad de los acusados fueron sentenciados a 50 años o más. Durante el transcurso de la manifestación, los activistas lanzaron fuegos artificiales y un manifestante (que más tarde también se convertiría en informante) pintó con aerosol consignas anti-ICE. Otro manifestante disparó un arma de fuego en defensa propia, rozando a un oficial de policía después de que el oficial apuntó con su arma a manifestantes que huían.

El caso fue un ensayo de la orden ejecutiva “Antifa” de la administración de Trump de septiembre de 2025 y del Memorándum Presidencial de Seguridad Nacional (NSPM-7), firmados tras la aniquilación de Charlie Kirk y dos meses después de la protesta anti-ICE de Prairieland. Las acciones ejecutivas amplían el uso de cargos por terrorismo doméstico para incluir “actos terroristas motivados políticamente, tales como campañas organizadas de doxing (revelación de información personal), swatting (falsa alerta armada), disturbios, saqueos, invasión de propiedad privada, agresiones, destrucción de propiedad, amenazas de violencia y desorden civil”. En otras palabras, delitos menores como la invasión de propiedad privada ahora pueden ser acompañados de cargos por terrorismo doméstico si la clase gobernante identifica que el comportamiento representa una amenaza.

Las órdenes son parte de la profundización de la tendencia represiva que ya se había intensificado bajo la administración de Biden, la cual amplió el uso de crímenes de odio contra manifestantes pro-Palestina. Esta tendencia de reaccionarización corresponde a la putrefacción de la sociedad burguesa: el poder y la riqueza se concentran cada vez en menos manos y la militarización se intensifica para reprimir al pueblo a medida que se rebela contra el deterioro de sus condiciones de vida.

El Papel de los Soplones

El delator identificado en los documentos judiciales como Bradford Morris, quien ahora utiliza el nombre de Meagan Morris, fue una pieza clave para que el gobierno lograra capturar a los activistas y construyera la narrativa de que estos forman parte de una conspiración “antifa”.

Morris es uno de los varios acusados de Prairieland que colaboraron con el estado y entregaron a los demás activistas.

Según documentos federales, Morris comenzó a entregar información al gobierno en cuanto fue capturado el 4 de julio. Esa información incluía cómo Morris se había involucrado en la protesta y con los activistas, declaraciones sobre el funcionamiento interno del grupo y sus planes para la manifestación, así como datos que facilitarían la detención de varios de los acusados de Prairieland, incluida su propia pareja.

Aunque Morris ahora asegura estar del lado de los demás acusados, y ha recibido una condena severa junto con ellos —a diferencia de los otros informantes—, algunas organizaciones sostienen que se debe seguir brindando apoyo a Morris.

El Comité de Apoyo de Dallas/Fort Worth, que ha estado creando conciencia y organizando apoyo para los acusados en la región, escribió sobre Morris en su sitio web: “A principios de julio, Meagan habló con las autoridades, lo que perjudicó gravemente a otros acusados. Con la ayuda de un abogado competente, se ha comprometido a a hacer valer sus derechos constitucionales de ahora en adelante.”

En un análisis titulado “Nada para los soplones: Por una antirrepresión revolucionaria”, publicado en el sitio web anarquista Abolition Media, se refutan estas y otras afirmaciones en defensa de Morris. Los autores escriben: “Morris renunció a sus derechos Miranda y comenzó a delatar a sus compañeros a las pocas horas de ser arrestada”, lo que llevó a la detención de cuatro de los activistas. “En una entrevista posterior que Morris solicitó después de su declaración inicial [ante el estado], vinculó los disparos ocurridos el 4 de julio de 2025 afuera del Centro de Detención de Prairieland con Song, afirmando que el sonido era consistente con un disparador binario que él tenía en su rifle. También insinuó que el tiroteo fue premeditado y que Song tenía la intención de usar la manifestación como cobertura”, proporcionando la narrativa que permitiría al estado “vincular a una red laxa de compañeros, amigos, parejas e individuos no afiliados en una ’emboscada coordinada’ que involucraba el disparo contra un agente de la ley”.

Fire Ant Movement, que se describe a sí mismo como un “colectivo antirrepresión”, publicó un artículo en el sitio web anarquista CrimethInc defendiendo a Morris, en el que escribe: “Creemos que Meagan Morris tomó una decisión indefendible al dar horas de testimonio a los agentes federales. Al corroborar el testimonio de John Thomas, contribuyó a los arrestos de Rebecca Morgan, Benjamin Song y Autumn Hill. Después de eso, cesó toda cooperación, negándose a más entrevistas. No aceptó un acuerdo de culpabilidad. No declaró en contra de sus coacusados”.

Aunque anteriormente califica la decisión de Morris como indefendible, el autor luego se plantea la siguiente cuestión: “Morris ha realizado la rectificación de rumbo más firme hacia la solidaridad revolucionaria que es posible desde su situación. Su negativa a continuar cooperando le costó una condena de cincuenta años. Si creemos que el arrepentimiento, la redención y la renovación son posibles, entonces Morris se ha comprometido a buscarlos. Si no es así, entonces debemos preguntarnos qué podemos ofrecer a los acusados que han errado pero aún no han decidido si seguir colaborando con el estado. Si no podemos ofrecer a quienes ya han comenzado a cooperar ningún incentivo para detenerse, eso prácticamente garantiza que, una vez que alguien empieza a colaborar, se convierta en un recurso permanente al arsenal del estado contra nosotros.”

Es necesario tomar una postura firme contra los informantes y todo tipo de trabajo policial. Morris proporcionó al estado todo lo que necesitaba para construir su caso. La única forma en que Morris podría convertirse en una “incorporación permanente al arsenal del estado” sería mediante la reintegración en los movimientos populares y brindando más oportunidades para informar. Ya sea un agente permanente o no, Morris no puede ser de utilidad para el estado si está aislado del pueblo, y esto es lo que debe imponerse.

Quienes han sido reclutados por el estado para delatar a sus compañeros están comprometidos; se han convertido en un recurso que el estado utilizará de manera continua. Abrir la puerta a la redención por haber delatado crea una grave debilidad estratégica. Reduce el costo de delatar y, por lo tanto, lo fomenta; facilita que los agentes del estado se muevan entre el pueblo; propaga el individualismo y demuestra que una organización es demasiado débil para hacer cumplir su propia disciplina; y hace que dicha organización pierda toda confianza y legitimidad.

Rechazar la Delación en Cualquier Forma

El soplo proporciona al enemigo información que puede ser utilizada contra el pueblo. Puede hacerse de forma abierta, entregando directamente información al enemigo, o de forma indirecta, haciendo pública la información para que el enemigo pueda acceder a ella. Sigue siendo soplo independientemente de si la información es verdadera o falsa, siempre que le dé al enemigo munición para usar contra el pueblo.

El soplo tiene dos aspectos: 1. desacredita a los activistas y especialmente a los líderes para aislarlos del pueblo, y 2. crea una narrativa que facilita los cargos legales en su contra. Ambos van de la mano, ya que lo primero facilita que el estado salga impune con lo segundo. Los cargos pueden ser derrotados mediante la movilización masiva, y aislar al activista de las masas es el primer paso para encarcelar a un activista con cargos inventados.

El soplo puede adoptar diversas formas. Puede ser como en el caso de Morris, entregando información directamente al estado sobre otros activistas, información que luego se utiliza para construir un caso contra ellos y lograr que reciban largas condenas. También puede manifestarse a través de denuncias públicas, anticomunismo y campañas de desinformación, todas ellas herramientas que ayudan al estado a aislar y perseguir judicialmente a los activistas.

El soplo nunca debe ser tolerado. En un momento de creciente represión estatal, cuando el gobierno federal está llevando a cabo una campaña de investigación y procesamiento de organizaciones e individuos que se oponen al imperialismo estadounidense, aunque sea de manera superficial, el trabajo policial es aún más reprobable.

Revolucionarios y progresistas tienen el deber estratégico de educar y protegerse contra el soplo en todas sus formas, y adoptar una postura firme contra él.

¿Cuándo es Posible la Rectificación?

El soplo nunca debe ser tolerado, pero, como todo, existen grados en el trabajo policial y grados correspondientes de rectificación y de capacidad para llevarla a cabo.

La capacidad de rectificar un error es una cuestión de la relación entre la gravedad del error y la cantidad de poder que las fuerzas revolucionarias han conquistado. Las infracciones leves pueden rectificarse mediante métodos democráticos como la crítica y la educación, mientras que las faltas más graves requieren poder para imponer condiciones de rectificación.

El poder se conquista poco a poco. Es cuestión de ser capaz de movilizar a las masas para imponer y hacer cumplir decisiones mediante la violencia.

Para los delitos graves, la rectificación solo puede tener lugar cuando el proletariado tiene el poder estatal. Es entonces, cuando el proletariado puede determinar si es de su mejor interés rectificar o aniquilar a un contrarrevolucionario.

A raíz de la derrota de la revolución rusa de 1905, las fuerzas zaristas concentrarons sus ataques contra los bolcheviques y los mencheviques leales al Partido, mientras promovían a los liquidacionistas y a los liquidacionistas por dentro (tendencias en el movimiento obrero que buscan aislar al liderazgo revolucionario de la clase trabajadora). El notorio espía zarista Roman Malinovsky fue durante un tiempo el agente mejor pagado de la policía secreta zarista, llevando a muchos camaradas a su encarcelamiento y muerte mientras servía en el Comité Central de los bolcheviques y los representaba en el parlamento. Tras la conquista del poder estatal por parte del proletariado, Malinovsky fue capturado y ejecutado por los bolcheviques en 1918.

En la China socialista, existen varios ejemplos de reaccionarios de alto perfil que fueron reformados. Quizás el más famoso de todos es el último emperador de China, Puyi, emperador de la dinastía Qing desde 1908 hasta 1912 y más tarde emperador títere que colaboró con los invasores fascistas japoneses durante la Segunda Guerra Mundial. Después de ser capturado en 1945 y encarcelado en la Unión Soviética, Puyi fue trasladado a China, donde pasó por un período de rectificación de nueve años en prisión. Puyi y otros prisioneros mantenían discusiones regulares sobre sus vidas, participaban en críticas y autocríticas, y asistían a conferencias donde eran confrontados y educados por personas afectadas por sus crímenes. Tras su liberación en 1959, Puyi llegó a ser barredor de calles y más tarde jardinero, manteniéndose como partidario del socialismo y del Partido Comunista de China hasta su muerte en 1967.

Otro caso es el de Allyn y Adele Rickett, dos estadounidenses condenados por espiar para el imperialismo estadounidense en China tras la Segunda Guerra Mundial. La pareja pasó cuatro años en prisión antes de ser liberada tras un proceso de rectificación similar. Tras su liberación, los Rickett regresaron a Estados Unidos y escribieron un libro sobre sus experiencias, favorable a la China socialista y sobre cómo cambiaron su visión del mundo.

Sin dictadura, dicha reforma no puede tener lugar.

Cuando el proletariado carece de poder estatal, aquellos que no pueden ser rectificados son combatidos mediante la movilización de las masas contra ellos. Un Manual de Organización del Partido Comunista de Estados Unidos en 1935 (antes de su liquidación y falsa reconstitución como partido revisionista) afirma que los enemigos del pueblo deben ser combatidos mediante “la exposición masiva, creando y organizando el odio masivo contra estas ratas”. Las tácticas utilizadas por las ratas incluyen: “Crear sentimiento en contra del liderazgo del Partido”, “Crítica destructiva sistemática contra la línea del Partido” y “La difusión de rumores sobre líderes individuales del Partido, concernientes a su integridad política o su vida personal”.

El grado de rectificación requerido depende de la gravedad del caso, teniendo en cuenta la historia pasada y la situación presente del individuo, el contexto general del error y la capacidad de rectificar al servicio de la tarea actual de la revolución.

En las condiciones de Estados Unidos hoy, la superpotencia imperialista única y hegemónica, la actividad anti-pueblo es común y ampliamente fomentada por el “sentido común” de las ideologías burguesas en descomposición del individualismo extremo y el hedonismo. En correspondencia, las fuerzas revolucionarias son relativamente débiles y dispersas en la situación actual, y la capacidad de llevar a cabo la rectificación es limitada.

Los crímenes anti-pueblo, como el trabajo policial, deben ser evaluados caso por caso dentro de este contexto, entendiendo que las ofensas menores están muy extendidas, y que el 90% de las personas son fundamentalmente buenas, como enseña el Presidente Mao, mientras que la capacidad de rectificar los crímenes más graves no puede darse en las condiciones actuales.

Para aquellos que han cometido ofensas menores de trabajo policial, que reconocen su error y pueden cambiar su camino, renunciando al trabajo policial y asumiendo su puesto como revolucionarios —un proceso que ya ha comenzado en los últimos años en el movimiento maoísta de Estados Unidos— sirve al proceso de superar la dispersión y debilitar el liquidacionismo, atacándolo en su raíz ideológica y formando revolucionarios a través de la crítica, la educación y la lucha de clases.

Imagen: El centro de detención de Prairieland, en Alvarado, Texas, 2017. Crédito: Servicio de Distribución de Información Visual del Departamento de Defensa.


El Obrero es un periódico revolucionario dirigido enteramente por voluntarios, libre y radicalmente antagónico de la influencia corporativa. Dependemos del apoyo de nuestros lectores para sostener nuestra línea editorial al servicio de la clase trabajadora y la reconstitución de su partido, el Partido Comunista. Haga una donación única o recurrente a nuestro periódico hoy:

Previous Article

Irán lleva a cabo un ataque sorpresa contra una base aérea de EE. UU. mientras la guerra se intensifica

Next Article

Rural Letter Carrier Killed by Extreme Heat While Delivering Mail

You might be interested in …

Juicio farsesco contra Nicolás Maduro previsto para 2027 mientras el gobierno de Rodríguez profundiza la capitulación al imperialismo estadounidense

Lea aquí nuestro editorial sobre la oposición a la guerra contra Venezuela, y aquí un artículo de fondo sobre la historia del imperialismo estadounidense en Venezuela. Un juez federal en la ciudad de Nueva York […]