El Obrero entrevistó a familiares de Godfrey Wade, un trabajador de restaurante de 65 años que fue detenido por Inmigración y Control de Aduanas (ICE) durante cinco meses antes de ser deportado a Jamaica en febrero de 2026. Su prometida y su hija contaron cómo era la vida en los centros de detención de ICE, cómo afectó a su familia la detención y deportación, y qué podemos hacer para apoyar a los trabajadores nacidos en otros países que son blancos de ICE y a sus seres queridos.
Cuéntenos sobre el tiempo de Wade en detención de ICE.
Hija: La mayor parte de su detención estuvo en el Centro de Detención Stewart en Georgia, que queda como a dos horas y media en carro de donde vivo yo. Podía visitarlo, pero eso era un viaje de todo el día. Tienes que llegar antes que los demás porque hay un límite de visitantes. Si no alcanzas lugar, perdiste el viaje. Tienes que ir con ropa adecuada. Una vez, una señora llegó con jeans rotos y una blusa sin mangas, y no la dejaron entrar. Aparte de lidiar con tu familiar detenido, también tienes que brincar obstáculos para visitarlo. Y esas visitas son solo una hora. Estás en un cubículo con vidrio entre tú y tu ser querido. Solo puedes ir una vez por semana. Fue duro, porque soy muy cercana a mi papá.
ICE realmente te tortura para que tú mismo te deportes. Hacen todo para que ya no aguantes y te vayas por tu cuenta. En el caso de mi papá, lo forzaron. Él nunca firmó ningún papel.
Ese fue uno de los días más difíciles para mí. Soy maestra, así que es difícil visitarlo. Iba en días festivos, y era el fin de semana de MLK. Manejamos hasta allá, y simplemente nos dijeron que él ya no estaba ahí. Y eso fue todo lo que nos dieron. Pregunté: “¿Cómo que no está? ¿Me pueden dar más información?” Y me dijeron: “Ya no está. Tienes que revisar su estatus en línea para ver a dónde lo mandaron”.
Ese fue un día muy duro.
Después de la deportación, Wade llegó a Jamaica con solo la ropa que traía puesta y tuvo que reconstruir su vida desde cero.
Cuando lo deportaron, lo llevaron al hospital de inmediato y creo que tenía neumonía. Así estuvo por meses. Hubo veces que tenía miedo de dormirse. Tenía que dormir sentado porque temía no despertar.
La comida que dan es, ni siquiera puedo describirla, es asquerosa. Mucha gente depende de la tienda del centro. Mi papá compraba atún y galletas, mayonesa, fideos, cosas para tener proteína y nutrientes, y todo eso es muy caro. Tienes que pagar para enviar mensajes, pagar para llamar, pagar para hacer videollamadas.
Prometida: Las condiciones eran terribles. Estaba en un módulo con unos 70 hombres. Se enfermó de un resfriado fuerte desde noviembre. Cada vez estaba peor. Tuve que llamar muchísimo para que lo atendiera un médico. Hay todo un proceso, no es como que puedas ir y decir “no me siento bien”. Tienes que hacer una solicitud para que te vean. Y cuando por fin le empezaron a dar medicina y se sentía mejor, lo transfirieron a otro centro. Y entonces volvió a empeorar. Perdió como 20 o 30 libras (unos 9 a 13 kilos). Eso lo cambió.
Los centros de detención son terribles. Los baños no siempre sirven, entonces tienes que caminar entre heces, porque la gente igual tiene que ir al baño. Cuando estuvo en Richwood (centro de detención en Luisiana), pasó una tormenta de invierno. Estuvieron 48 horas sin agua. Sin bañarse, sin poder ir al baño. Es una atrocidad lo que vivió.
¿Qué fue lo más difícil para ustedes y su familia?
Hija: Como soy mamá, creo que lo más difícil fue ver a mis hijos llorar por su abuelo. Él estaba muy presente en sus vidas.
Mi hija es artista. Mi papá también es artista, y ella dibujó un retrato de él. Lo subí por la aplicación del centro de detención para que él pudiera recibir mensajes. Pero lo rechazaron porque lo marcaron por algún motivo. Sí, es un dibujo pequeño, pero le habría dado mucha alegría.
Definitivamente, los últimos meses fueron los más difíciles en la vida de nuestra familia. Somos una familia muy unida.
Estoy agradecida de que mi papá esté vivo. Hay muchas familias que no pueden decir eso de sus seres queridos que murieron en detención. Hubo noches en que recé para volver a ver a mi papá. Y no debería ser así.
¿Cómo era la vida de Godfrey en Estados Unidos?
Prometida: Godfrey llegó a los 15 años como residente legal permanente. Sirvió en el ejército y tiene seis hijos. Es chef, sastre y emprendedor. Ha trabajado en el capitolio del estado de Georgia en su cafetería. Es entrenador de tenis. Vivió 52 años en Estados Unidos.

Godfrey es una persona muy generosa y atenta. Siempre hace lo posible por ayudar a los demás. Hasta en el centro de detención, hablaba con la gente para levantarles el ánimo. Es un hombre grandioso, y eso es lo que quiero que la gente sepa. El Departamento de Seguridad Nacional lo llamó básicamente un criminal violento, y eso no es cierto.
Hija: Mi papá es una persona muy positiva, incluso durante la detención.
Mi papá es artista. En detención, hacía retratos de otros detenidos. Así expresaba su arte y animaba a la gente. Hay mucha gente creativa ahí dentro. Hizo pulseras para todos nosotros, hechas en detención con bolsas de papas fritas tejidas.
Mi papá es un hombre muy fuerte. No es perfecto, pero siempre aprende y crece de sus errores. Estoy muy orgullosa de quien es, porque la detención fácilmente pudo haberlo quebrado.





¿Cómo pueden los lectores apoyar a Godfrey?
Prometida: Hay una campaña de GoFundMe que empezó su hija. Pido que sigan apoyándola. Cuando llegas a un país sin recursos, solo con la ropa que traes puesta, necesitas ayuda para reconstruir tu vida.
Hija: También tenemos una petición en Change.org para juntar firmas de personas que apoyen nuestra causa para que mi papá tenga un día en corte.
Nota: El Obrero apoya la defensa de los trabajadores contra el terror de ICE y la deportación, pero no apoya el uso del nacionalismo para promover el tiempo de Wade en el ejército para defender su caso.
¿Qué puede hacer la gente para resistir estos ataques?
Hija: No puedes rendirte. No puedes tener una actitud derrotista. Tienes que mantenerte positivo. Es muy importante que los familiares de la persona detenida mantengan contacto con ellos.
Tenemos que estar unidos. Cuando la gente solo quiere cuidar de sí misma, no ayuda al bien común.
Prometida: Habla. No sabemos qué va a pasar. Pero no te lo guardes. Trata de no tener miedo de hablar del tema.
Necesitamos más gente que se levante y luche. Ve a una marcha, escucha las historias de la gente. No solo estamos luchando para que Godfrey regrese, sino para que otros también vuelvan.
Imagen: Godfrey Wade. Crédito: Cortesía de la familia de Wade.
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