JBS USA, que es una de las cuatro empresas más grandes de procesamiento de carne, anunció que va a cerrar sus plantas en Memphis, Tennessee y Filadelfia, Pensilvania. Con esto, van a despedir a más de 1,700 trabajadores porque van a juntar toda la producción en instalaciones más nuevas.
La bodega de Memphis, que antes se llamaba Empire Packaging, ha estado trabajando desde 1987 y JBS la compró en 2020. Piensan cerrarla el 14 de agosto y van a despedir a más de 200 empleados. JBS también va a cerrar su planta de procesamiento de carne de res en Filadelfia, donde unos 1,500 trabajadores se van a quedar sin empleo.
JBS dice que estos cierres son parte de su plan para que sus operaciones sean “eficientes, modernas y puedan competir”. Como parte de esta estrategia, la empresa está cerrando plantas y cargando más trabajo a las que siguen abiertas, mientras abre nuevas instalaciones “modernas”. Pero esa modernización casi siempre significa más máquinas automáticas y líneas de producción más rápidas, lo que hace que el trabajo sea más pesado.
Los trabajadores de la planta de Memphis le dijeron a El Obrero que los jefes no les dieron mucha explicación sobre el cierre, nomás les anunciaron la decisión.
“Nos juntaron a todos en el comedor, a todos los departamentos, y nos dijeron que iban a cerrar”, dijo un trabajador que apenas llevaba tres meses en el empleo. “Realmente no nos dieron una razón”.
En esa junta, los jefes les dijeron a los trabajadores que les darían una liquidación si se quedaban hasta el último día de operaciones. Pero muchos no les creyeron porque no les dieron nada por escrito.
“Nomás dicen que tenemos que quedarnos hasta el último día. Yo vivo al día”, dijo un trabajador.
Otro trabajador dijo que los empleados les preguntaron varias veces a los jefes para que les aclararan bien las cosas. “Seguimos preguntando si es de verdad. Tenemos una vida. Ellos van a recibir su sueldo, son gerentes, ya saben”.
JBS dijo que va a ofrecer un “plan de transición” para los trabajadores, que incluye la oportunidad de pedir trabajo en otras plantas de la empresa. Pero los trabajadores dijeron que esa oferta no era realista porque muchos de los puestos disponibles están en otros estados.
“Tenemos nuestra vida aquí, no tiene sentido. Yo tengo una hipoteca. Estoy casado. Tengo familia”, dijo uno de ellos.
Un trabajador mostró una carta de despido que JBS les dio a los empleados de la planta. El aviso, firmado por Juriana Speranio, la jefa de recursos humanos de JBS, dice: “Le escribo en nombre de [el empleador] (la ‘Empresa’) para notificarle que la Empresa cerrará su planta de producción…”.

Los trabajadores de la planta de Memphis no tienen sindicato, a diferencia de los de Filadelfia, donde los empleados están representados por el sindicato United Food and Commercial Workers (UFCW) Local 1776. Pero el presidente del sindicato, Wendell Young IV, nomás pudo dar una respuesta sin fuerza ante el cierre. Propuso trabajar con funcionarios electos y agencias del gobierno para tratar de evitar que la planta cierre. El contrato nacional que los líderes del UFCW aceptaron en 2025 no incluye ninguna protección contra cierres de plantas o despidos.
Estos cierres son parte de una tendencia más grande de despidos en la industria de procesamiento de carne. Pilgrim’s Pride, que es otra empresa multinacional que pertenece a JBS, hace poco anunció el cierre parcial de su planta de pollos en Chattanooga, Tennessee, lo que va a dejar sin trabajo a 348 empleados. A principios de este año, Tyson Foods, otra de las cuatro grandes empresas de carne, anunció el cierre de su planta de res en Lexington, Nebraska, y despidió a unos 3,200 trabajadores.
Para mantener y aumentar sus ganancias, a pesar de que hay menos ganado disponible y de los aranceles, los monopolios como JBS y Tyson están concentrando la producción en menos plantas y despidiendo a miles de trabajadores. Para los que se quedan, esto significa que les bajan el sueldo, aceleran las líneas de producción y empeoran las condiciones de trabajo.
El 25 de junio, Jesse Leal, un trabajador nacido en el extranjero, murió aplastado por una máquina pesada mientras trabajaba en el turno nocturno en una planta de procesamiento de pollo de Pilgrim’s Pride, que no tiene sindicato, en Minnesota. Los trabajadores de esa planta ya habían expresado preocupaciones sobre la seguridad en el trabajo antes de que pasara esto.
Imagen: Obreros de una planta de procesamiento cárnico en Carolina del Norte. Crédito: Mark Stebnicki.
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